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Hablando con José Luis López de Pobreza Energética

Este mes con motivo de la Semana Europea de lucha contra la Pobreza Energética hemos querido conocer más a fondo este tema, y por ello hemos ido a hablar con una de las personas que día a día lucha por ayudar a los ciudadanos que la sufren. También le hemos propuesto conocer más a fondo su trabajo a través del #retoISOVER que próximamente podremos ver en nuestras redes.

 

1.     Nos gustaría que te presentaras y sobre todo que presentaras a la pobreza energética.

Actualmente coordino el área de trabajo relacionado con energía y cambio climático en la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA). Dentro de esta área ACA trabaja en diferentes sectores como la edificación o la movilidad, con incidencia en las emisiones de gases de efecto invernadero y en el cambio climático. Desde el año 2009 nace en el seno de ACA la inquietud por trabajar en materia de pobreza energética, por cuantificarla y por contribuir a su visibilización, conscientes de que su incidencia en la sociedad española se estaba disparando desde el inicio de la crisis económica. Por ello en 2012, en el marco de un proyecto que tenía por objeto promover la rehabilitación energética de nuestros edificios, se presentó el primer estudio que se hacía en España para conocer la incidencia de esta problemática social y ambiental. Arrojó datos que fueron trasladados a la ciudadanía con intensas campañas de difusión y comunicación y que se pusieron a disposición de la sociedad. Dos años más tarde la Asociación presentó un segundo estudio donde pudo evidenciarse el notable crecimiento de todos los indicadores asociados a la medición de la pobreza energética, continuando la labor de difusión y de trabajo en la materia que ahora prepara un tercer estudio, que verá la luz en 2016.

 

2.     ¿Crees que las personas que se encuentran en esta situación, realmente lo saben?

Desde la Asociación de Ciencias Ambientales llevamos varios años haciendo un gran esfuerzo por dar a conocer el problema y por contribuir a que se reconozca por parte de las instituciones, los medios de comunicación y la ciudadanía en general la existencia de este problema. Creemos que en este sentido se ha avanzado mucho y que el panorama desde el año 2012, cuando presentamos nuestro primer estudio analizando la incidencia de la pobreza energética en España, ha cambiado mucho.

No obstante es un problema y realmente los hogares no quieren verse estigmatizados bajo la denominación de un término que contempla la palabra pobreza. Aunque el término ha sido reconocido por la mayor parte de las instituciones públicas y grupos políticos y difundido en muchos medios de comunicación de forma continua, todavía sigue siendo difícil que un hogar reconozca encontrarse en esta situación. Como consecuencia de ello, parte de los hogares que no están siendo capaces de asumir el pago de las facturas de la energía no son detectados porque no acuden a los servicios sociales ni a las organizaciones asistenciales para solicitar ayuda, porque no quieren reconocerse como pobres energéticos

Realmente el término más apropiado sería hablar de vulnerabilidad energética, un término que permite identificar casos de mayor o menor gravedad en función de la situación detectada en cada familia.

 

3.     Dime cuales crees que son los factores clave para reducir la pobreza energética, ¿es la mejora del aislamiento uno de ellos?

Sin duda alguna la mejora de la eficiencia energética es la mejor solución para reducir la vulnerabilidad de un hogar frente a la pobreza energética, aunque esta medida no puede ir sola ni es incompatible con otras medidas paliativas o que proveen una solución a corto plazo.

La pobreza energética depende fundamentalmente de tres factores que condicionan la vulnerabilidad de un hogar; los precios de la energía, los ingresos o capacidad económica del hogar y la eficiencia energética de la vivienda. Además de estas tres variables, existen otros factores que atienden a situaciones también variables en el tiempo que pueden influir en la demanda de energía de un hogar. Por ejemplo, si en un hogar nace un bebé o si una persona de la unidad familiar se ve obligada por diagnóstico médico a estar conectada a un aparato que requiere 18 o 24 horas de alimentación eléctrica, como ocurre con una máquina de oxígeno, la demanda de energía del hogar se ve incrementada notablemente, aunque los precios, la vivienda y los ingresos del hogar se hayan mantenido invariables.

Pero hay una cuestión que está fuera de toda duda. Si se actúa sobre la vivienda o edificio donde habita ese hogar y principalmente si se reduce su demanda energética, el hogar reducirá su vulnerabilidad y su aumentará su resiliencia ante posibles cambios sobrevenidos como una reducción de sus ingresos, un cambio en su demanda energética o un probable incremento futuro de los precios de la energía. Si además en ese proceso se pudiera optimizar la eficiencia energética de las instalaciones e incorporar modelos de autoconsumo con energías renovables, el hogar reduciría aún más su vulnerabilidad frente a una situación de pobreza energética, independientemente de la evolución futura de los otros factores.

El problema es que la actuación sobre el parque de edificios existente debe entenderse como una estrategia a largo plazo que, de forma progresiva, pueda renovar y rehabilitar los edificios existentes y que en un escenario futuro logre un parque 100% renovado. Pero dicha estrategia debe combinarse con medidas que actúen y palien la situación de los hogares más vulnerables en el corto y en el largo plazo, siendo conscientes de que las actuaciones en estos hogares deberán ser financiadas en su totalidad.

Esta combinación de medidas paliativas y estructurales del problema está siendo objeto de análisis y de debate por parte de la Asociación de Ciencias Ambientales a través del desarrollo de un ciclo de talleres participativos donde se está convocando a todos los agentes que deben estar implicados en el desarrollo de una estrategia conjunta que permita erradicar la pobreza energética.  Esta estrategia se reflejará en el tercer estudio que la Asociación de Ciencias Ambientales está elaborando y que presentará en el primer cuatrimestre del año. Se trata de un proyecto que además la Asociación está tratando de financiar a través de un proceso de “Crowdfunding” al que invitamos a participar a los ciudadanos, entidades y empresas que quieran contribuir al desarrollo de nuestro trabajo.

 

4.     Que fórmula te parecería más factible para la erradicación de esta situación, ¿que se subvencionara la energía o la rehabilitación de las viviendas?

Lo cierto es que se trata de políticas diferentes, no necesariamente incompatibles pero desde luego con estrategias muy diferentes. Es posible, de hecho, que una estrategia para erradicar la pobreza energética deba pasar por la combinación de varias fórmulas, tanto estas dos propuestas como por ejemplo la reformulación de la actual composición de la factura eléctrica y de gas.

Pero centrándome en la pregunta, realizo el siguiente análisis:

Subvencionar la energía o planes que establezcan tarifas sociales para los grupos más vulnerables disminuye el esfuerzo de las familias para hacer frente al pago de las facturas energéticas, pero sin duda se trata de medidas que no incentivan la adopción de otro tipo de medidas que permitirían reducir la vulnerabilidad de un hogar a la pobreza energética.

Por otro lado subvencionar la rehabilitación tal como se ha venido haciendo hasta ahora no se ha vislumbrado como una medida eficaz para erradicar la pobreza energética puesto que hasta ahora las ayudas que se han puesto en marcha para fomentar la rehabilitación se han planteado para incentivar a aquellos que realmente tienen capacidad económica y no para aquellos sectores de población más vulnerables, que ni pueden pagar el recibo de la luz y del gas, por tanto, tampoco el coste de una rehabilitación, aunque esté subvencionada parcialmente.

Por el contrario, reducir el coste de la energía o asumir el pago de las facturas de los hogares vulnerables está impidiendo cortes de suministro en sus viviendas y por tanto evitando que los hogares enfermen por no poder poner la calefacción, permitiendo el uso de agua caliente sanitaria, la iluminación o la cocina. Es decir, su efecto es inmediato y protege al hogar frente a un posible corte de suministro y a las consecuencias que de ello se derivan, especialmente en la estación fría del año.

De igual forma la ventaja principal de apostar por la eficiencia energética, y en un primer paso por la reducción de la demanda energética es la única medida que, no sólo tiene efectos inmediatos desde que se ponen en marcha, sino que además proporciona un solución a largo plazo que perdura en el tiempo.

Por tanto será necesario combinar ambos tipos de medidas y además optimizarlas y reformularlas, de forma que las ayudas para el pago de las facturas se dirijan a los hogares que más lo necesitan (cuestión que no ocurre en todos los casos que son beneficiarios del bono social eléctrico), contemplen un sistema progresivo en función del grado de vulnerabilidad del hogar y permitan subvencionar el 100% de las actuaciones de mejora de la eficiencia energética que se realicen en los hogares más vulnerables.

Por otro lado, todo tipo de ayuda debería complementarse con la concienciación de estos hogares para un mejor uso de la energía. De poco sirve pagar a un hogar una factura ni rehabilitar su vivienda si los hábitos de consumo no son adecuados. Para ello es necesario conocer mejor el comportamiento de los hogares y sus hábitos, con el fin de realizar esta acción de la forma más efectiva posible. Por ello desde la Asociación de Ciencias Ambientales estamos desarrollando también un proyecto sobre terreno para conocer mejor los hábitos, consumos y estrategias de hogares vulnerables en el municipio de Azuqueca de Henares (Guadalajara), del que obtendremos resultados y conclusiones en los próximos meses.

 

5.     Al hilo de esta pregunta te queremos proponer un reto: nos gustaría conocer lo que realmente pasa en la calle cuando muestras a los vecinos esta situación. Por esto, nos encantaría que nos dejaras acompañarte a lo largo de una jornada y conocer como la gente interpreta la pobreza energética.

Por supuesto que sí porque una de las formas de poder colaborar con este problema es darle visibilidad, muchas gracias por ofrecerme este reto.

Gracias a ti José Luis y nos vemos en unos días.

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